Marco está en Montenegro y opera. No con un sistema, sino con modelos de lenguaje como sparring: reunir ideas, pedir contraargumentos, decidir, anotar. Cada operación recibe una justificación escrita antes de ejecutarse.
Al cabo de medio año hay un registro que muestra qué justificaciones ganaron dinero y cuáles no. El patrón es más claro que cualquier decisión aislada. Se puede convertir en reglas.